martes, 27 de enero de 2015

Las flores, en el corazón

Las flores, en el corazón


Dame una flor, por favor. ¿Por qué pides una flor?, tienes todo un jardín en tu corazón. Desprenderse de lo que a veces pretendemos ser y no somos, pedir y pedir es tan fácil que a veces se nos olvida que la vida misma se encarga de entregarnos a nosotros mismos esas flores que tanto esperamos.

Digo porque el tema de las flores es algo figurado, tanto mujeres, como hombres siempre estamos esperando flores de los demás, que quizá llegarán, y no es una flor, una rosa, un clavel, es aquella palabra, acción u hecho que tenemos guardados los seres humanos en nuestro corazón, ese jardín inmenso del que a veces nos cuesta desprendernos, porque sencillamente nos cuesta dar.


No te quedes con nada, el corazón habla de la mano de la razón, allí hay flores para mamá, hay flores para ella que se envejeció haciendo su tarea de amor. Hay flores para papá, que con su dureza no sabe otra cosa que hacerse más fuerte, pero dale una flor, dile lo mucho que lo quieres y seguro el sacará un abrazo o un beso y sino lo hace, tranquilo, que esa flor que le diste, mañana abririrá con mayor fuerza.

Que lindo es despertarse siendo feliz, entregándose flores a uno mismo, diciendo frente al espejo lo importante que eres tu, considerando el valor de tu ser, parece un acto de egoísmo, pero es que nadie nos enseñó lo fundamental que es quererse a si mismo, nos dijeron que amar a los demás es más importante, pero también he aprendido que el verdadero amor nace de uno, si uno no se quiere, no puedes querer a nadie y consecuentemente sino eres feliz, no puedes compartir esa felicidad con otra persona feliz.

Hoy dale una flor a tu hermana, dile lo importante que es para tu vida, hoy dale una flor a tu amigo, a tu novio, novia, mujer, hijo, padre o madre, da flores de esas que están en el jardín de tu corazón, desprende una, regala una, que seguro tu corazón seguirá floreciendo.






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