miércoles, 10 de junio de 2015

El caminante que paró y la guitarra, no lloró

El caminante que paró y la guitarra, no lloró


Él es Juan Carlos Batvidares, músico de toda la vida, una guitarra vieja y casi que descompuesta es su mejor compañera, lo encontré en Plaza Francia en la Recoleta, En Buenos Aires, ya contabiliza 80 octubres, y dice que los médicos pierden plata con el porque no se enferma, es un roble.


Toca la guitarra, y no se considera guitarrista, lo hace como por acompañar sus composiciones, se siente orgulloso de haber creado el himno de su natal Junin. Su sombrero tan viejo como su vestuario de milonguero es otro atuendo que lo hace un auténtico. 
Juan, es un caminante por excelencia, dejó a su hijo a los dos años, por caminar, por cantarle a la vida, a los amigos, como el que tuvo de compañero de viaje, uno que por cosas de la amor se volvió loco, dejó que la calle lo transformara en vagabundo, hasta que acabó con su vida disparando del gatillo de una pistola española, a ese amigo José le compuso una canción. 
En una banca de esa plaza estaba tratando de componer una milonga, con un frecuente transeúnte Rafael Sarmiento.
Era una mañana fría, aun era temprano para atrapar a la audiencia, un padre jugaba con su rubia nena en el parque, mientras yo me fijaba en sus canas y en sus historias, mujeres, si, muchas, claro caminó toda la Argentina y de tanto cantar y tocar la guitarra, una que otra morocha, rubia o mulata se fijaba en este hombre curtido por el sol, por esos nunca tuvo mujer, al menos fija, su única fijación es la música, su fijación de entregar por unos 100 pesos su CD, para que perduren sus creaciones en cualquier del planeta, para que el tango no muera, como seguro ha de morirá él, solo en el viejo hotel, que diariamente paga con lo que consigue en las calles de su Buenos Aires querido, hoy en Plaza Francia, el fin de semana en San Telmo, porque eso de caminar por todo el país y lo de caminante acabó, dice que ya no puede seguir, su cuero no aguanta mas.


Tuvo página web, www.caminanteargentino.com.ar pero yo no está mas, algunos videos en Youtube guardan el testimonio de este argentino con espíritu de artista, que dejará huella con su vieja guitarra, con su tonadas y su voz ya desgastada con el paso de los años, algún turista o local extrañará al caminante argentino y para que eso no suceda, esta es la historia en Desaparecido, lo que al alma le cuesta, el tiempo lo borra. El caminante que paró y la guitarra, no lloró.


La de abajo es una grabación que hice mientras el viejo Juan conversaba con el amigo transeúnte Rafael Sarmiento. Así se escuchaba su voz el 10 de junio de 2015. Que su voz y su tango vivan en Desaparecido.




lunes, 8 de junio de 2015

La historia de Villalba en Caminito




La historia de Villalba en Caminito


En tierra de Quino, uno de los grandes caricaturistas de América Latina, en el barrio San Telmo en Buenos Aires, se exponen algunos personajes que lo hicieron famoso, en especial la pequeña Mafalda, que siempre tuvo las respuestas mas creativas, la misma que odiaba la sopa y combatía con el sueño de su amiga Susana de casarse de blanco, me senté en el banco para sentir un poco del aire que ella inerte respira cuando miles de turistas hacen cada mueca y posan a su lado.Pero la idea surgió por unos minutos antes estuve en Caminito, en el colorido barrio de la Boca, cita obligada del turista y allí me encontré con Óscar Villalba, un viejo con la sabiduría de los 70 años. 

De repente me puse a conversar con él, mientras una helada ventisca nos acompañaba. Fueron unos minutos mas que agradables y quise compartir en este espacio de desaparecidos esta vivencia.  

Todos los días Villalba llega a esa esquina , hace mas de diez años, coloca sus caricaturas y espera con paciencia para ver quién quiere dibujarse hacerse caricatura de sus manos. Como buen hombre de la calle,, aprendió trucos para hacerse entender en diferentes idiomas y sabe decir palabras básicas, como mujer bonita, en inglés, alemán, turco, chino, filipino, japonés, griego y otros cuantos mas. 
La brisa sigue helando, me ha ofrecido una caricatura, en mas de una ocasión,  pero yo busco es entender un poco de su profesión, quiero saber,  hace cuánto empezó a pintar y hacer trazos, me dice que desde muy pequeño tuvo el don, todo lo copiaba, todo lo dibujaba y se inclinó por la caricatura porque le gusta exagerar los rasgos, sobre todo de los hombres, porque con las mujeres tiene mucho cuidado, porque ellas por ningún motivo les gusta verse feas, y si tiene razón, la mujer es vanidosa, tiene el encanto impregnado de ser bella, sólo que unas se preocupan por lucir mejor que otras. 
Cien pesos argentinos, por esta cantidad me llevo el dibujo, pero apenas tengo unos cuantos días y aun mi gira por la Copa América no termina, y pienso que mi dibujo se puede perder o arrugar, entonces desisto y sigo hablando. 
Ya está jubilado, pero no fueron los dibujos o caricaturas, como lo consiguieron hacer como con Quino el famoso dibujante, no él se consiguió su pensión haciendo chasis de camiones y trabajando como soldador de todo tipo de soldadura, autógena y demás, su oficio de caricaturista lleva mas bien poco, tan pronto como aseguró su pensión, se dio a la tarea de dibujar, y desde entonces se para en esa esquina de Caminito, la calle del famoso tango nostálgico que habla del desamor, de un despecho y de una pérdida.

Caminito que el tiempo ha borrado 
Que juntos un día nos viste pasar 
He venido por última vez 

He venido a contarte mi mal.  

Pues Villalba, no podrá ser tan famoso como Quino, no habrá creado personajes, pero seguro si pudo haber hecho feliz a quien se atrevió a verse retratado en una caricatura, quizá yo no tuve la valentía, pero si me llevé el mejor dibujo en mi mente, el viejo Óscar Villalba, es un hombre que no desistió de conseguir su sueño de pintar personas, puede que no gane mucho dinero, pero si lo hace feliz, porque está haciendo lo que siempre quiso hacer en la vida, dibujar.