viernes, 26 de septiembre de 2008

MI hijo Santiago


MI hijo, Santiago



Fue el 30 de noviembre de 1992, ese día llegó al mundo, éste pequeño a quien llamamos Santiago. El primogénito, el hijo que nació y que alegró mi vida, desde ese día, llevo la responsabilidad de ser padre, pero más que hablar de lo que esto significa, quiero expresar la alegría que sentí y como viví esos momentos previos a su nacimiento.
El día anterior el 29 de noviembre era domingo, un poco preocupado porque la fecha de su llegada se prolongaba, hablé con mi compañera del Noticiero Tv Hoy Alexandra Ortíz, lo que no sabía es que la mamá de Alexandra, era jefe en el Seguro Social y que en sus manos estaría la decisión del nacimiento de Santi.

El lunes 30 de noviembre a primera hora, nos fuimos a la Clínica San Pedro Claver en Bogotá para acudir a la cita con la doctora Guillermina, ella nos atendió muy amble, pero de una, nos dijo que había que hacer cesárea. Me devolví a la casa, por el famoso ajuar, pero cuando llegué, ya no recibieron la ropita, me dijeron que me fuera tranquilo que ellos se encargaban de todo.

En las horas de la tarde fui a la clínica y allí pude conversar con la doctora, me soltó esta frase, a su hijo nació muy bien, fue sobre las 5 de la tarde, mide 54 centímetros, pesó 4200 gramos y es un jayazano. Con eso me di vuelta y me fui a contarle al mundo que era papá. Lloré y aún sin poderlo conocer sólo imaginaba, como sería tenerlo en mis brazos.
Desde el apartamento llamé a mis familiares, celebré con mi mamá y me tomé unas cervezas y me quedé dormido, luego de seis latas. A las 11 de la mañana del martes tenía que conocer a Santiago, ir por él y llevarlo al apartamento.

Subí rápido, entré a la habitación y encontré a Pilar abrazando al pequeño Santi, me dijo aquí está nuestro hijo, no pude contener tanta alegría y más lágrimas, más emociones me embargaron.

A la salida de la Clínica enfrentando la contaminación quería proteger a mi bebé, que no le pasara nada. Desde ese día Santiago llena mis días y es una de mis grandes motivaciones. Ya son casi 16 años, (en el momento de escribir esta historia) y ese niño se convierte en hombre, espero que la vida le de tantas alegrías, como esa que me dio a mi, la de ser su padre.




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