A los amigos desaparecidos
Momento para reflexionar sobre esas personas que se desparecen. Acudí al recuerdo de los amigos que se pierden en la inmensidad, tuve en el bachillerato, un gran amigo Ricardo Saraza, un flaco 'candelo', muy inteligente, con la brillantez del genio, pausado, a veces solía ser introvertido, pero Saraza, era el alumno destacado, hacía los ejercicios de matemáticas perfectos, tenía todo un mundo de números, ideas en su cabeza, apenas fueron unos meses, su presencia en el colegio San Juan de la Cruz de Cúcuta, llegó a una temporada y luego se perdió, se fue para Cali, nos comunicamos con algunas cartas, si esas del sello postal, las que tenían en los sobres, los colores rojo y azul, en los bordes y que cuando llegaban a la casa por lo general portaban novedades de mi amigo. Pero un día, las cartas no volvieron, ni de aquí, ni de allá, de ningún lado, entonces me quedé con el recuerdo de mi amigo desaparecido, lo único que no desapareció fueron las jugarretas de fútbol, las subidas al árbol de mi casa a comer pumarosas, los regaños de mi mamá por pasarme tanto tiempo con el 'moneco', el algún día lo escuchó, pero obvió cualquier comentario de mi progenitora.
Ricardo Saraza, debe estar en algún lugar del mundo con su inteligencia, haciendo disfrutar a sus familiares y amigos y también recordando esos días de calor y esas tardes de brisas donde creció nuestro amistad que por muy poco tiempo nos dejó enseñanzas para toda la vida.
Y Ustedes recuerdan a sus amigos desaparecidos, no los que la fuerza de la violencia, les arrebató la oportunidad de vivir en libertad, sino esos que un día tomaron otro camino, cambiaron de ciudad y dejaron intacto el cariño en sus corazones, como Ricardo Saraza hay muchos, amigos del alma que se quedan en nuestras vivencias. Sólo espero algún día encontrar la huella de Richi, el pecoso, amigo de la juventud.

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